El Aerogenerador del Futuro.

   Quién no ha sentido alguna vez la fuerza del viento, bien sea a través de un paraguas, una puerta o hasta en el mismo cuerpo, pues es lo que sentí el miércoles 20 abril del 2011, en Santa Coloma de Farnés, Girona.

El viento soplaría a unos 70km/h, al intentar y no poder cerrar la puerta del remolque de un camión (1,2 metros de ancho por 2,5 metros de alto), empecé a reflexionar, llegué a la conclusión que teníamos abundante energía que el hombre no aprovechaba, viento que no se captura energía que se pierde. ¿Pero cómo capturar esa energía? El viento es muy inestable, si soplase siempre con la misma intensidad no habría problema con un multiplicador de velocidades ya estaría arreglado, lo que viene a ser una central hidroeléctrica.

Para capturar toda esa energía desaprovechada es imprescindible un cambio de velocidades muy rápido, fugaz. Después de meditar mucho y varias pruebas, al final di con la solución, inventé un cambio de velocidades fugaz (CVF), un cambio capaz de cambiar (10, 20, 40) todas las velocidades necesarias en décimas de segundo, pasando por todas y cada una de ellas, aguantando toda la carga sin ningún problema.

En principio el conjunto del invento (Aerogenerador GELVE, patente Nº P201200959), estaba diseñado para las centrales de bombeo inverso, con vientos fuertes el CVF aumenta con rapidez las velocidades, las rpm del eje final aumentaban considerablemente, el eje al estar conectado a la bomba de agua, más agua se bombeaba al estanque superior, mientras que las palas giran siempre entre 40 y 50 rpm.

En la segunda patente (P201600253) le añadí un compresor de alta presión para almacenar la energía. La idea seguía siendo la misma, capturar toda la energía eólica desaprovechada, viento que no se captura energía que se pierde.

Aquí ya tenía que jugar con la carga, conforme el compresor aumenta la presión en los calderines más fuerza se necesitaba para comprimir.

Pero no hay problema ya que estamos en el siglo XXI y podía contar con un sistema mecatrónico. El sistema mecatrónico controla que las palas giren siempre de 40 a 50 rpm. Ejemplo: si el viento aumenta su intensidad y las palas quieren aumentar de rpm, el sistema mecatrónico controla el eje de las palas, a 40,5 rpm introduce la 1ª velocidad, a 41 rpm la 2ª velocidad, a 41,5 rpm la 3ª velocidad, a 42 rpm la 4ª velocidad y así sucesivamente hasta llegar a la 20ª velocidad, no dejando que el eje de las palas pase de 50 rpm.

Conforme en los calderines va aumentando la presión, el compresor necesitará más fuerza para comprimir, en este momento las rpm de las palas irán bajando, al bajar las rpm de las palas el sistema mecatrónico irá reduciendo las velocidades, al reducirse las velocidades las palas tendrán más fuerza para comprimir.

Gracias al cambio de velocidades fugaz (CVF) obtenemos el torque ideal en todo momento, sin importar los cambios bruscos del viento o el aumento de la carga final.

En la segunda patente también le añadí un generador de hidrógeno para producirlo y almacenarlo si fuere necesario.


                                                                                                                                                                       Jaime Navas Ribas,

                                                                                                                                                                   Director Ejecutivo de GELVE.